Sacudire toda mi seducción sobre tí, entregarte mis suspiros, envolvernos en los gemidos como si fueran el ritmo de un compás jamás interpretado.
Y no te preocupes que tengo más saliva, y quiero que me sobes y me domes como si fuera un caballo desbocado que te anda buscando.
Y ofreceme cada noche tu cama, para calentarla, pero que al final no me enamores y te pueda cambiar con las sabanas en el mismo momento que se para el mundo y me bajo de él.
Y me sorprende ver el aforismo de lo nuestro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario